lunes, 28 de marzo de 2016

Hasta Siempre, Londres

Llegó el momento, el momento de decir adiós. Adiós a la vida en Londres y todo lo que ello supone.

No sabría decir cuál es la sensación que predomina dentro de mi; a veces es tristeza, el miedo también hace su aparición estelar entre la alegría causada por la sed de novedad en mi vida actual. Por tanto, para situarlas todas y situarme yo, voy a intentar desgranar el huracán que llevo dentro...

Para comenzar, me gustaría decir a todos aquellos que aún no lo sabéis (que sois la gran mayoría) que vuelvo a la tierra prometida. Sí, cuatro años y medio después se acabó el exilio voluntario y por qué no, me voy por la puerta grande. No abandono (eso nunca), sino que el deber me llama...
Así como el que no quiere la cosa, el pasado 1 de marzo (me encanta empezar cosas a la par que el calendario) me informaron de que soy beneficiaria de una beca para trabajar en una empresa de marketing, e-commerce y social media. Hasta ahí todo bien, sino fuera porque entré en pánico; y fue precisamente cuando apareció la primera de las sensaciones que marcarían mi agenda de las últimas semanas.

PÁNICO
Los que estáis allí y no habéis pasado por un exilio voluntario os preguntaréis por qué, y los que lo habéis vivido quizás no tanto. Retomando la cuestión que nos ocupa, he de decir que la noticia me sentó como un chupito de tequila, mal tirando a fatal. "¿Ya?", "¿Así?, ¿sin preliminares?". Eso es todo lo que mi mente podía llegar a pensar en aquel momento y los días sucesivos.
Había llegado el momento, ese momento que tantas lágrimas me había costado cuando les llegaba a mis amigos, y ahora era mío, sólo mío porque la mayoría de ellos ni siquiera estaban aquí para vivirlo conmigo. Ahí, con un brusco golpe, pasé a la tristeza.

TRISTEZA
La sensación de cerrar una etapa, la nostalgia que se alimenta de recuerdos, de risas, de abrazos y de "te quieros". Ese miedo a que algo se acabe y con el que yo me llevo extremadamente mal. Decir adiós a Londres supone despedirme de todos los ratos buenos que he tenido aquí y, sinceramente, visto desde la distancia son los únicos que pienso llevarme en la mochila, porque los malos sólo han sido anécdotas que a día de hoy las puedo relatar de forma cómica con ciertos tintes de ironía.
Cuando pienso en los "inside", en los 24/7 con Mi Pauli, los long weekends con las brujas de Kensington, las charlas filosoficas-sexuales con Miriam, los aterrizajes a la realidad más clara con Marina y las noches que se convierten en tardes del día después en Shepherds Bush; lo pienso en pasado porque ya no existen. Los protagonistas ya no están aquí o, por el contrario, siguen pero las circunstancias han cambiado y las situaciones actuales no pueden pretender ser calcos del pasado; por lo tanto, las sonrisas comenzaron a dibujarse en mi cara.

ALEGRÍA
"¿Tú te has dado cuenta de que te está pasando algo bueno?" Pues sí, fue justo ahí cuándo me di cuenta que ya no tenía mucho que hacer por estos lares. Os engañaría si os dijera que no me quería ir, pero los que me conocen saben que no voy corriendo a los sitios y no quería estrenarme en esta ocasión... Pero, si algo he aprendido en estos años es a vivir a toda velocidad, dentro de mi calma natural, por supuesto. Así que pensé, ya que estamos en el baile, bailemos.
Cuatro años en cuatro cajas y una maleta, no era para tanto, ¿no?

VELOCIDAD
La cosa es que tú miras el calendario y la fecha no parece tan cerca, total, desde el 1 de marzo al 1 de mayo van dos meses. Hasta ahí, todo bien. Pero si de vez en cuando los impulsos son el motor de tu vida cotidiana es muy probable que te esperen sorpresas de última hora... Así que los dos meses, finalmente, se quedan reducidos a ya mismo. Te lías la manta a la cabeza y te compras un vuelo para diez días después; y como ya he dicho, ya puestos a bailar, vamos a darlo todo.


Dicho esto, queridos, queridas, queridos todos, me dispongo a cerrar este blog

Decir que todo hubiera sido diferente y una "valiente mierda" si no hubiera conocido a Juanlu nada más aterrizar porque, probablemente sin ese detalle no hubiera pasado por mi vida More y sin él no hubiera habido calma en el torbellino del inicio y no habría aparecido María, otro remanso de paz. Seguramente, Riki y yo no habríamos cruzado caminos, y me hubiera perdido al Padrino, y con ello un porcentaje muy alto de lo que es MI Londres. Sin él no sabría nada de Carlota y de la inocencia pícara y sin maldad, que no consigo visualizar sin el carácter imponente del inicio y dulce y cercano del final que define a Carla.
Yo me quedo con las miles de risas semanales con Cri y las cientos de ellas concentradas en la grabación con Pitu y Rocío, las bajadas de tensión mañaneras, y las cervezas de medio día por Shepherds Bush. También con los cierres en Dollis Hill, las conversaciones políticas y sátiras con Ignacio y los abrazos de Jose; y tampoco puedo evitar reírme de mi sonrisa cuando me vienen a la mente las salidas de Bruno. Las sesiones radio-patio de White City con Marina y las re-sesiones para Anita, no todos fueron expulsados de Nunca Jamás. Todo esto acompañado de la magia de Daniel a la guitarra, un lujo, al gusto del consumidor, otro imprescindible para que yo llegara hasta Andrea, el consejo que está cuando lo necesito.
Otro de mis consejos imprescindibles y conversaciones necesarias es Miriam, el gusto de compartir habitación y llegar a echar de menos vivir con alguien en escasos metros cuadrados.
Lo mire por dónde lo mire, Londres no hubiera sido lo mismo sin Paula, y qué decir de ella, nunca me había sentido tan bien con una amiga. ¡Qué genial! Hablar sin palabras y reír, sin parar; y llorar, sólo cuando procede, pero sin vergüenza. El tiempo puso otra piedra imprescindible en el camino, Sarai. No es que no imagine el último año sin ella, es que no hubiera sido posible o nunca hubiera tenido algo bonito. se despista, no nos vamos a engañar, pero es capaz de sacarte sonrisas y hacerte sentir mucho mejor, y ella sabe bien de lo que hablo porque ha sido mi compañera de viaje en los momentos más turbulentos.
Esta ciudad también me ha dado reencuentros bonitos, simplemente geniales. El primero vino de la mano de Carmen, por primera vez alguien de mi entorno pre-Londres llegó, y la sensación fue fantástica, corta pero intensa. Y luego llegó Anuka con uno de mis mejores descubrimientos aquí, Cesar. Se suponía que yo le tendría que echar una mano en su primeros pasos aquí pero la mano me la echó ella a mí. Y precisamente así es como se fraguó mi última etapa en Londres, la podemos llamar "la noria". Ha resultado corta, pero intensa y con tanto vaivén me guardo lo que buenamente puedo en la mochila, y entre esas cosas no me quiero olvidar de los planes de dominación mundial de Diego y Paula ;) las birras y risas improvisadas con Aitor (nota mental: siempre lo que se improvisa sale bien), y los ratitos sinceros con Óscar.

Ahora si que si, nos vemos en los bares.

sábado, 2 de agosto de 2014

Y a quién le voy a contar mis penas...



Cierto como la vida misma… hace más de un año que no tecleo para dar vida a éste, mi blog. Es más que evidente que no soy constante, y queridos amigos/amigas eso no es bueno, para ser exactos, es desastroso.  Durante mucho tiempo no he sabido sobre qué escribir, llamémoslo falta de motivación o lo que quiera que sea; pero lo cierto es que desde hace un par de meses tengo algo pendiente, no es un tema cualquiera, sino que se trata de una promesa, de algo que realmente quiero hacer y no he hecho porque no me he visto con la fuerza suficiente como para darle forma a golpe de teclado…
El tema en cuestión tiene varios protagonistas, más de los que me gustaría… Todos ellos guardan una característica común: han dejado Londres para volver a la `Tierra prometida´ (para algunos) o el `Desbarajuste de país´ que es España (para otros muchos). Volviendo al tema en cuestión; hace unos meses saltó la alarma de que el primer miembro de la familia londinense abandonaba en el barco, ese fue Cri. Aunque era consciente de que tarde o temprano esto sucedería, la verdad es que el disgusto inicial no te lo quita nadie, y en ese momento sólo quieres regalarle la mejor despedida, el detalle definitivo que edulcore el cierre de una etapa, no sólo para el que se va, también para los que se quedan. Lo cierto es que creo que entre todos lo logramos plasmando un poco de cada uno de nosotros en apenas 20 minutos audiovisuales (tengo que decir que fue un regalo para Cri, pero al mismo tiempo para todos nosotros).

Antes de ser consciente de que no era una broma eso de que la gente viene y se va llegó el segundo aviso: RICKY!!! No sé si por azar o de forma premeditada, pero fui de las últimas personas en enterarme de que el ´Patriarca´, el `Padrino´ dejaba a la prole en la ciudad de la niebla para seguir el camino que llevaba buscando desde hacía casi tres años. Sin casi tiempo de reacción y bajo la estricta orden de no organizar despedidas pomposas decidí hacer mi propio homenaje con una entrada en mi blog (dicho sea de paso que los únicos lectores incondicionales que tengo son Ricky y mi madre). Desde que tomé la decisión de escribir unas palabras hasta el día de hoy han pasado, al menos, tres meses, pero lo cierto es que he evitado hacerlo a toda costa porque aunque no lo parezca soy muy sentida y algo me decía que todo lo que suponía la ´Family London´ se estaba desmoronando sin poder ponerle parches. Hoy sigo pensando lo mismo, pero quizás estoy asimilando que no es nada malo porque todos los que, poquito a poco, se vuelven lo hacen para perseguir un sueño o simplemente para aceptar condiciones mucho mejores que les van abriendo el camino que quieren seguir.
En teoría suena muy idílico (probablemente lo sea, sólo depende del prisma desde el que se mire), pero creo que no va a ser el mejor invierno de mi vida… Hace un tiempo vi una serie ambientada en un hospital infantil en el que seis niños con diferentes enfermedades creaban un grupo de amigos que coloreaba cada uno de los días de ingreso que todos ellos pasaban en aquel lugar. Decían que todo grupo tiene que tener un líder y un segundo líder (para cuando falte el líder), un listo, un guapo, un imprescindible y una chica. En cuestión de segundos mi mente hizo un símil con mi primer año en Londres y me puse a pensar en los roles. Creía tener bastante claro que Ricky siempre había jugado el papel de líder por el simple hecho de convocarnos y organizar jaranas prácticamente todas las semanas, pero ahora mismo me doy cuenta de que había estado equivocada, y Ricky, no era el líder, era el IMPRESCINDIBLE.
Tan solo me hicieron falta dos semanas desde que el susodicho en cuestión cambiara a la Reina Madre por la Virgen del Pilar para darme cuenta que todo había cambiado en menos días que los centímetros que dan altura a la Virgen mañica. Volvimos a quedar, eso que nosotros llamamos `inside´, pero faltaba ruido, ese ruido que proporciona ambiente, en definitiva, ese ruido que nos gusta cuando estamos juntos y que no suena desordenado, todo  lo contrario, suena a música y sabe a sonrisa. Sé que no soy la única que piensa de esta manera porque en la primera reunión DR (Después de Ricky) la guitarra de Daniel (otro grande) dejó de sonar.

Ahora bien, dicen que no hay dos sin tres, y por supuesto llegó el tercero (la tercera para ser exactos): Carlota. Qué voy a decir de ella… es dulce, muy dulce. No entendería a Carlota sin Ricky (y probablemente tampoco la hubiera conocido), pero es de las sorpresas más grandes que me he encontrado por estos lares. También fue una sorpresa la noticia de que Carlota se iba antes de lo esperado, y para ser sinceros no fue la que más me sorprendió, pero si es una de las ausencias que, de forma discreta, más se nota. Como ya he dicho (o al menos desde mi percepción), Carlota es discreta y no porque no impacte a primera vista, sobre todo desde la perspectiva masculina, sino porque transmite inocencia. Con esto no quiero decir que no tenga picardía (que la tiene), pero de forma más sutil que el resto. A veces no te paras a pensar en algunas ausencias, pero cuando faltan te llevas las manos a la cabeza y precisamente ese sería este caso. En el fondo me siento un poco mal por no poder expresar con tanta exactitud lo que supone su marcha, pero estaría faltando a la verdad si me proclamara conocedora de ella 100%, también sería injusto porque ese puesto tiene dueño y es Carla (de la que tengo que decir que me deja muy tranquila porque, hasta el momento, es la que más signos muestra de ser la última en abandonar el barco).

Hasta ahora hemos cumplido religiosamente el cupo que manda el refrán, pero “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

“Hippie me ha llegado la hora”; así empieza el cuarto y espero que último capítulo (por el momento) de lo que éramos y ya no somos. 9 de Julio a las 10:56am. Así, como es More, correcto; de buena mañana, tal y como se deben dar las noticias importantes. Tengo que reconocer que no quise hacer caso a este mensaje en clave del cual conocía a la perfección su significado. Demasiado en muy poco tiempo.
Alguien (con experiencias en supervivencia en Londres) me dijo que cuando el tercer año se aproximaba todo cambiaba y te venía una crisis existencial digna de estudiar porque tu entorno cambiaba por las idas y venidas de la gente. Yo, en mi burbuja de principiante, la escuche pero no interioricé el mensaje. El tiempo le dio la razón. Exactamente a las 11:15am mi respuesta llegó: “No sé si estoy preparada para escuchar esto”…
Último varapalo, y qué decir de éste… Que se fue la coherencia y la tranquilidad, esa que se transformaba en jarana debajo de un gorro de paja. Con la ausencia de More se abrió la veda de las ausencias irreparables, se abrió la puerta a la nostalgia (de nuevo) y se cerró el capítulo de las noches sin rastro de día con los niños, `mis niños´. Mañana dejó de ser un sueño para convertirse en la realidad que había buscado tanto tiempo y al mismo tiempo (y de forma egoísta) me di cuenta (que no asimilado) que esta etapa se había acabado.
Probablemente todo lo que he escrito suene catastrofista, pero para todos aquellos que por cuestiones de vivencias y distancia no compartís mi prisma, sólo deciros que desde aquí todo se vive de una forma más intensa si cabe. Que los amigos cruzan el límite entre lo filial y la amistad y que el hecho de que uno de ellos se marche supone un adiós, un adiós que sabes que nunca más volverá a ser el “Hasta luego” de los Domingos y que jamás irá cargado del “Qué pasa?” de los Viernes.

A los que os habéis ido deciros que “Todo vuelve si fue cierto” (como decía Amaparo de Amparanoia con Che Sudaka) y que GRACIAS.
Y a los que quedáis que GRACIAS también, y que en mi teclado no hay un punto final.

¡Nos vemos en los bares!

domingo, 9 de junio de 2013

Comunión "londoner"

Queridos, queridas...queridos tod@s!

Nueve meses han pasado desde la última vez que me senté frente al ordenador para soltar unas palabritas sobre mi vida "londoner" y ni que decir tiene que en este periodo de tiempo han ocurrido 1.493.675 cosas. Precisamente la última de ellas ha sido la que me ha hecho llegar al punto de inflexión que me empuja a no dejar morir este blog (porque ni me he hecho rica, ni soy una lumbreras con el inglés, pero a vivencias surrealistas no me gana nadie).

Después de casi dos años aquí, esta mañana he asistido a una comunión católica en Londres; con sus niñas de blanco, sus niños vestidos de adultos, el mítico gesto de las manos apuntando al cielo a la altura de la boca, el "ponte aquí" para la foto, el "ahora con los abuelos", el "sonríe" y el "¿CUÁNDO SE ACABA ESTO?" retumbando por la cabeza de más de uno. Digamos que ha sido una comunión en toda regla. Si por asuntos familiares tengo que asistir a un evento de este tipo el procedimiento a seguir es el siguiente:
          -Buscar una excusa/ocupación de suficiente peso como para anular la obligación no escrita.
          -Si no hay forma de librarse, hay que quejarse sin descanso hasta el día en cuestión.
          -Si entre queja y queja aún no he encontrado un buena excusa que me exima de la asistencia,                               entonces mi mente comienza a crear excusas post-evento (que te ayudan a abandonarlo antes) y                    que para conseguirlas no necesitas ser un lumbreras, sólo tener un poco de vida                                            social.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando dicho acontecimiento no es protagonizado por ningún miembro de tu familia, y en vez de ir como pariente vas como nanny? Pues que te ahorras los primeros pasos para saltar directamente a las excusas post-evento; digamos que sólo quieres hacer presencia part-time ya que la anulación de la asistencia quedaría descartada por normas morales no escritas. He de decir que en ningún caso he ido a trabajar, sino como persona a la que la familia aprecia y, por supuesto, que pasa mucho tiempo con los niños.

Durante todo el curso escolar uno de mis niños, "el rubio" (vamos a llamarlo así para preservar su anonimato), ha asistido "religiosamente" (y nunca mejor dicho) cada miércoles a la catequesis preparatoria junto a su super-mega-fantástica nanny (YO) y su hermano ("el pequeño") y al mismo tiempo su fan número uno. Tengo que decir que para él estas clases preparatorias no eran el mejor plan del mundo porque después de seis horas de colegio, más una extra de Homework club, aguantar durante sesenta minutos la vida y obra de Jesucristo no motiva mucho ni a él ni a la mayoría de seres vivos sobre la faz de la Tierra. Pero en lo que a mi respecta, y desde mi posición de nanny, tengo que decir que es un alivio y una tarde menos que pensar en qué  hacer para mantener distraídas a la fierecillas. Volviendo a la cuestión que nos ocupa y dejando de lado el suplicio de la catequesis, es cierto que el día de la comunión ha sido el más esperado por "el rubio" (hasta que supo que durante sus vacaciones estivales asistiría a ver al Tottenham) y por tanto he vivido una angustiosa y eterna cuenta atrás durante meses hasta llegar al sábado 8 de junio.


Pasó el lunes, el martes, el miércoles, y por si no fuera suficiente, el jueves comenzaron a llegar los familiares desde Holanda y España, y con ellos la revolución a la casa. Miedo me daba ir a trabajar el viernes con los niños alterados como consecuencia de la presencia de abuelos, tíos y primos, pero aún quedaban sorpresas antes del sábado... Como ya expliqué al inicio de esta narración, ante acontecimientos de este tipo suelo poner en marcha varios sistemas de escaqueamiento que he resumido en tres sencillas fases, y concretamente en esta ocasión el más acertado fue el tercero, es decir, inventar alguna escusa post-evento para evitar alargar mi presencia. Mi maravilloso poder de inventiva creó una visita imaginaria a la que no podía dejar sola y a la cual le tenía que mostrar la ciudad del Támesis. Librarme de la cena que tendría lugar después de la misa iba a ser pan comido, pero con lo que yo no contaba es que los padres de las criaturas habían organizado una reunión previa al sábado, para ser más exactos una cena familiar el viernes por la noche para, ya de paso, celebrar el cumpleaños del "pequeño". Por lo tanto, y muy a mi pesar, no me iba a librar del jaleo familiar (recordemos que en ningún caso trabajando sino como invitada, aunque en estos casos no se muy bien qué es lo mejor).

No faltó de nada en esta cena... típico pub británico con su respectivo grupito de rubias a las que se les sube antes de la cuenta el vino blanco y dejan de controlar su tono de voz y sus comentarios (hasta llegar a tirarle los tejos al padre de las criaturas), presentaciones de todos y cada uno de los miembros de la familia, tarta sorpresa, cumpleaños feliz (en esta ocasión en tres idiomas diferentes) y regalos, muchos regalos. Sobre las once de la noche por fín llegó mi momento favorito del día, esos primeros diez minutos en casa después de un día de trabajo en los que puedo sentarme en mi terraza y reflexionar mientras disfruto de un cigarrillo alejada de niños y ruidos. Sin lugar a dudas había pasado lo peor, si había aguantado estoicamente la recepción de toda la familia y la correspondiente cena, la comunión del día siguiente iba a ser pan comido.


Tras unas horitas de sueño (más bien pocas) y los procedimientos necesarios para convertirme en toda una señorita con vestidito y tacones llegó la famosa y temida comunión. Como ya vaticiné la noche anterior fue pan comido. Alrededor de una hora de misa en inglés (es bastante más fácil desconectar cuando no hablan en tu idioma) con un niño de año y medio en mis piernas (gesto que agradecí sobremanera porque me evito levantarme y sentarme continuamente como hicieron el resto de asistentes) todo había acabado. Lo primero que pensé fue en tomarme una cerveza lo más grande y fría posible por lo bien que lo había hecho, pero una sensación muy familiar recorrió mi cuerpo y volví por unos segundos a mi etapa estudiantil. Fue como si acabara de terminar un examen importante, y tal y como me pasaba en aquellos maravillosos años, lejos de querer jaleo tan sólo pensaba en llegar a mi casa y disfrutar del silencio y la sensación de no tener nada que hacer.






PD: Si pensabais que no viviría otra situación surreal prepararos para la siguiente entrega: Vacaciones en Holanda con los niños y sin padres,

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tarde o temprano tenia que pasar...unos llegan y otros se van!!

Queridos, queridas...queridos todos!!

He vuelto, y esta vez estoy más perdida que "un hijo-puta el día del padre" porque no se muy bien qué sensación quiero trasmitir (perdón por las formas, pero no siempre se puede ser diplomática). Por un lado noto cierto alivio en cuanto a cuestiones laborales (una parte más que fundamental en este fucking país, bueno, y en todos...); sin embargo estoy teniendo sentimientos encontrados en las últimas semanas... 
Hace exactamente siete días se unió a la aventura londinense Carmen ("la Bebe" para mucha de la gente pontificia, y para todos aquellos que no sabéis de su existencia es una amiga-compañera de fatigas de la Universidad). Como es normal, está dando sus primeros pasitos en la capital británica y eso me ha hecho revivir los mios; la sensación de estar en un hostel sin saber cuándo vas a perder el miedo de ser desvalijado, las horas enfrente del ordenador chequeando gumtree, las primeras clases de inglés, los pateos a la ciudad para ver casas, y como olvidar el traumático e impotente momento de contactar con un caser@ y que est@ te llame por teléfono, ese momento en el que notas que te entra una flojera inexplicable porque tienes un 60% de posibilidades de no enterarte de un carajo... Pequeñas historietas que de un modo u otro van a condicionar y confeccionar lo que serán, al menos, tus primeros meses aquí; y lo cierto es que con la distancia son hasta divertidas. Ahora bien, con esto quería decir que la llegada de gente nueva que ya conoces previamente "mi piace", no nos vamos a engañar.


Pero como ya anunciaba el título, "unos llegan y otros se van"... Así que para contrarrestar el aire fresco que trae Carmen se une la vuelta de Graciana a la madre patria. Esto si que es un lío... Era la "crónica de una vuelta anunciada" desde el primer momento que llegó porque ha venido para unas prácticas durante cinco meses, pero aún así, que alguien abandone el barco me produce una sensación desagradable a la par que inquietante. Y la verdad es que cuando pasas aquí una temporadita te apegas a la gente de una forma diferente a la que lo haces en tu entorno habitual y que alguien se marche te quita una parcelita de Londres... La verdad que espero que ante esto, el tiempo te forme un caparazón porque no he visto una ciudad más de paso que esta.


Pero queridos, queridas, como dijeron Sabina y Serrat en su última entrevista al País Semanal "A nosotros nos pasa como a los músicos del Titanic, que nos vamos de gira mientras el mundo se hunde a nuestro alrededor". Por cierto, esto me ha hecho pensar que casi no tengo noticias de los lagañosos, pero lo poco que se me gusta, os veo a grandes rasgos muy emprendedores. Ha llegado a mis oídos (y ojos) que Nubia y Mar la  están "petando" en la calle, que Isa y Oliva van camino de ser empresarios y que Raúl y el Gitano están preparando un espectáculo centrado en el salto mortal con Galan por encima de falso cuatrupléjico con evidentes signos de embriaguez en su rostro.


Dicho esto, no me queda mucho más que contar... que estoy barajando la posibilidad de ir una semana a finales de octubre, así que como últimamente me ha llegado información sobre una "posible" ruta de pisos estaría genial asistir al evento!!! (ahí lo dejo).



miércoles, 29 de agosto de 2012

El verano a vista de pájaro

Querid@s camaradas

El verano se acabó (si es que en algún momento había comenzado) en la capital británica. Como si de un ritual se tratara es inevitable hacer un balance de los meses ociosos y estructurar un "briefing" (guiño, guiño para mis compis de universidad) de lo que será el futuro cercano. Miedo me da, porque la última vez que se me ocurrió hacer esto acabé en Londres con una maleta y ya van 9 meses y medio aquí...


Dicho esto, me dispongo a desmembranar mi verano más pasivo (recordando que dejé mi anterior trabajo el pasado 13 de julio y no comenzaré a trabajar oficialmente hasta el 3 de septiembre). La verdad es que mi memoria a corto plazo no recuerda unas vacaciones tan largas desde que acabé el instituto; eso sí, hasta este momento la época estival me servía para ser productiva y ganar un poquito de dinero y no para acabar con mis reservas hasta tener que rascarme los bolsillos... pero bueno, como ya he dicho en entradas anteriores: "en este país todo va al revés".


Aunque mi primer día laboral bajo contrato es la semana que viene ya he trabajado cuatro días durante el mes de agosto; de hecho, estas líneas las estoy escribiendo desde mi trabajo, yo soy así de dura, jajaja. Y es que lo cierto es que si no entretengo el día haciendo estas cosas se me hace un poco...coñazo; pero vamos que no cambio por nada esto de pasar cinco horitas en el club de deportes esperando que "mis niños" acaben sus actividades y gastando mi tiempo con diversas lecturas que amenizo con café. A día de hoy no sabía lo que era cobrar por no hacer nada, bueno miento, lo descubrí cuando la Diputación de Salamanca se inventó el maravilloso puesto de "coordinadora de calle".


Pero bueno, tampoco quiero hacer creer que esto es el mundo de la golosina, ya vendrán los ratos "no tan buenos". Hasta el momento hay una cosa incontrolable en mi nuevo trabajo: cómo lograr que cada juego entre las dos fierecillas acabe en un rin de boxeo con llantos que marcan el final del combate. De verdad que intento evitarlo con todas mis ganas, pero en esos momentos les poseé una rabia incontrolable, y como buenos deportistas que son ninguno quiere perder. Por cierto, hablando de deporte, ayer me inicié en el futbol con los niños; fue divertido, pero después de una hora me quería morir!
Para acabar os diré que esta semana me acordaré de todos vosotros mientras saboreo los suculentos manjares que mañana me traerán mis padres desde tierras charras. Y otra cosita...estoy barajando la posibilidad de ir una semanita en octubre, pero seguro que antes nos vemos por estos lares cibernéticos.


PD: Siento decepcionar a todos aquellos que están acostumbrados a las entradas en las que cuento mil y una catastrofes condensadas en pocas líneas (soy consciente que eran mucho más divertidas), pero si todo no da un gran cambio espero que mi estabilidad haya llegado; al fín. Me ha costado nueve meses, digamos que un embarazo de alto riesgo con posibilidad de abortar un nuevo proyecto de vida. Ahora, para no perder la costumbre, tengo otra preocupación: avanzar más rápido con el inglés, pero creo que en pocas semans pondré solución en una academia.

Lo dicho, nos vemos y a cuidarse!!

jueves, 2 de agosto de 2012

Y no hay dos sin tres...

Queridos, queridas, queridos tod@s

He vuelto a mi cita trimestral con este más que abandonado blog. Como si de una tradición se tratase cada tres meses sufro una crisis existencial y laboral en el país de la lluvia, más que una tradición lo voy a catalogar de patología...

Si no recuerdo mal, la última vez que dediqué un ratito a contaros mis vivencias fue justo al volver de mi primera (y hasta el momento única) visita a España y justo antes de comenzar el que a día de hoy es mi anterior trabajo; por lo tanto, y a modo de gran titular, os comunico que estoy desempleada again, como buena española (para que luego algunos coleguillas de aquí piensen que no adoro la esencia de mi patria). Y dicho esto, vamos a estructurar cronológicamente un poco la información para no ir perdiendo lectores desde este mismo instante.

Después de dejar de lado el imperio de la hamburguesa decidí cambiar de sector "profesional" (por decirlo de alguna manera fina). Contra todo pronóstico y para sorpresa de todo aquel que me conozca desde hace tiempo. ahora me dedico oficialmente al cuidado de niños. Atrás quedaron los míticos comentarios de "mira si te quiero que si tengo niños te los voy a regalar..." para dar paso; bueno, para dar paso a lo mismo pero añadiendo el extra de "si está bien pagado igual puedo cuidarlos un ratillo". Ahora bien, resulta que mis últimos tres meses he gastado una media de 50 horas semanales cuidando niños, limpiando una casa que no era la mía y cocinando para toda una familia. Hasta ahí todo bien, pero si volvemos unas líneas más arriba y recuperamos la frase "si está bien pagado..." es cuando aparece el problemilla de base. Todos estos trabajos de esposa ejemplar que he desempeñado durante alrededor de 90 días estaban demasiado mal pagados, y cuando digo esto es porque mi salario estaba dos veces por debajo de lo normal/legal en este país. Así que después de aguantar lo que no está escrito volví a mi adorado gumtree (para todos los que no vivís por estos lares os explico que se trata de la web por excelencia para buscar casa y en algún que otro caso trabajo) y mira por dónde después de perder las esperanzas de conseguir otro trabajo mejor, de un día para otro, mi suerte cambió...

Y es en este preciso momento es cuando puedo comenzar a hablar de mi tercer trabajo en Londres... De nuevo, y rompiendo mis esquemas mentales una vez más voy a continuar trabajando como nanny, pero esta vez las condiciones pintan bastante bien. Pasaré de trabajar 50 horas a 20 semanales, el precio por hora será de 8-9 pound y por último, pero no por ello menos importante estaré asegurada, es decir, soy una nanny con todas las de la ley, ja. Además contaré con cinco semanitas de vacaciones pagadas que, tal y cómo está la cosa, mi mente no era capaz de imaginar esto en un futuro cercano.

Por otro lado, y para no perder la costumbre, me voy a cambiar también de casa a la que será mi cuarta habitación en Londres...Los motivos de esta nueva mudanza son muy variados. Primero, desde que llegué al lugar dónde vivo ahora no estaba muy cómoda con uno de los compañeros de piso, digamos que es extraño...Segundo, me dijo que en invierno el alquiler subiría un poco por la calefacción y demás, así que me niego a pagar más por esta casa claustrofóbica; y ya como remate, su mujer (una chica un tanto psicopática) está viviendo ahora aquí y vivir con un matrimonio raro tiene su telita. Por lo tanto, mi actual compañera de habitación (una chica italiana) y yo hemos buscado otra habitación más grande, con terracita propia y muy importante, más barata y más cerca de mi nuevo trabajo.

La semana que viene empezaré en el nuevo trabajo así que espero poder contar novedades pronto. 
Por cierto, se me quedan muchos detalles de mi vida en el tintero pero como ya dije en alguna de las entradas anteriores "la distancia en el tiempo y la pereza hacen difícil explicar cada paso que doy en esta ciudad".  C'est la vie.

jueves, 26 de abril de 2012

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, but I'm here to break the myths

Queridos, queridas, queridos todos, ¡he vuelto!

Y esta vez “volver” tiene un doble sentido. Por un lado, he vuelto a escribir en este blog que tengo tan abandonado, y por otro lado he regresado a Londres después de pasar una semana en la madre patria después de cinco meses de exilio voluntario.
De mis ansiados días en “Villa-Vicios” poco que decir que no sepáis… ha sido un verdadero placer disfrutar de la esencia de las cosas que dejas atrás que, por suerte, siempre se mantiene intacta. Por tanto, 1º MITO ROTO: 20 de abril (en este caso de 2012) los de siempre estaban y ninguno ha cambiado, obviando pequeños detalles como la conversión absoluta de Olmo al judaísmo…

Y ahora es cuando llega la narración de mi aterrizaje forzoso a la capital británica, prestar atención porque os vais a enterar de todo en estas líneas…
El pasado martes me presenté en uno de los aeropuertos londinenses con una maletita cargada de tabaco y embutidos variados y dispuesta a comenzar una nueva etapa. El trabajo en el imperio de la hamburguesa ya formaba parte del pasado, y tan sólo un día después comenzaría la ansiada fase nanny… hasta ahí todo bien. Después de remolonear por el aeropuerto sin hacer uso de mi habitual estado de prisa en este país, me personé en Victoria Station para recoger a Eva y seguir remoloneando por Westway. Tengo que reconocer que después de pasar unos días en casa la sensación de descoloque al volver a Londres es bastante grande. Te da la impresión de que no puedes articular una palabra en ingles y que no entiendes nada (exactamente igual que al principio, pero con la diferencia de conocer los escenarios y moverte con soltura); pero al mismo tiempo es como si nunca te hubieras ido… raro, pero bonito.

Después de escuchar las miles de novedades que habían ocurrido en tan sólo siete días decidí pisar la realidad y abrir mi correo electrónico para saber a qué hora comenzaría a trabajar el día siguiente. Un dato bastante importante teniendo en cuenta que tendría que comenzar un nuevo trabajo y hacer una mudanza a mi nueva casa (para aquellos que no lo sepan me iba a vivir con una familia y cuidar a sus retoños). Y ahora es cuando comienza la acción porque, mira tú por dónde, la señora que me había dado el empleo y por la cual había dejado mi trabajo en Mc Donals y buscado un remplazo para mi habitación había decidido que ya no necesitaba una niñera. El estado que mejor define mi reacción en ese momento es EMBOLIA CEREBRAL. Acto seguido, bueno mejor dicho, después de fumarme tres pitillos a la velocidad de la luz llamé a la susodicha para pedir alguna explicación y ella se fue por la tangente poniéndome en contacto con otra familia. Cuando conseguí salir de mi ensimismamiento me puse manos a la obra y comencé a mandar e-mails a posibles trabajos que se habían puesto anteriormente en contacto conmigo y que tenía en la recámara. Ocho horas después de pisar Londres me había gestionado dos entrevista para el día siguiente, pero el estado de embolia todavía coleteaba…ese creo que me ha durado hasta hoy.

El miércoles, después de pasar la primera noche de esta segunda etapa en Londres, me desperté más atontada que nunca, me vestí como una señorita y me personé en la entrevista de trabajo que abriría la puerta del que desde mañana será mi trabajo. 2º MITO ROTO: segundas partes nunca fueron buenas, segundo aterrizaje en Londres bastante forzoso, pero con moraleja; “todo tiene solución menos la muerte”.

No puedo informaros de mucho más acerca del nuevo trabajo porque no empiezo hasta mañana, sólo puedo deciros que cuidare de dos criaturas (de 4 y 15 meses), viviré en Hammersmith y trabajaré para una familia india muy elegante.

Dicen que lo que no te mata de hace más fuerte, así que si en un tiempo no soy una superwomen empezaros a preocupar por mi…