jueves, 26 de abril de 2012

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, but I'm here to break the myths

Queridos, queridas, queridos todos, ¡he vuelto!

Y esta vez “volver” tiene un doble sentido. Por un lado, he vuelto a escribir en este blog que tengo tan abandonado, y por otro lado he regresado a Londres después de pasar una semana en la madre patria después de cinco meses de exilio voluntario.
De mis ansiados días en “Villa-Vicios” poco que decir que no sepáis… ha sido un verdadero placer disfrutar de la esencia de las cosas que dejas atrás que, por suerte, siempre se mantiene intacta. Por tanto, 1º MITO ROTO: 20 de abril (en este caso de 2012) los de siempre estaban y ninguno ha cambiado, obviando pequeños detalles como la conversión absoluta de Olmo al judaísmo…

Y ahora es cuando llega la narración de mi aterrizaje forzoso a la capital británica, prestar atención porque os vais a enterar de todo en estas líneas…
El pasado martes me presenté en uno de los aeropuertos londinenses con una maletita cargada de tabaco y embutidos variados y dispuesta a comenzar una nueva etapa. El trabajo en el imperio de la hamburguesa ya formaba parte del pasado, y tan sólo un día después comenzaría la ansiada fase nanny… hasta ahí todo bien. Después de remolonear por el aeropuerto sin hacer uso de mi habitual estado de prisa en este país, me personé en Victoria Station para recoger a Eva y seguir remoloneando por Westway. Tengo que reconocer que después de pasar unos días en casa la sensación de descoloque al volver a Londres es bastante grande. Te da la impresión de que no puedes articular una palabra en ingles y que no entiendes nada (exactamente igual que al principio, pero con la diferencia de conocer los escenarios y moverte con soltura); pero al mismo tiempo es como si nunca te hubieras ido… raro, pero bonito.

Después de escuchar las miles de novedades que habían ocurrido en tan sólo siete días decidí pisar la realidad y abrir mi correo electrónico para saber a qué hora comenzaría a trabajar el día siguiente. Un dato bastante importante teniendo en cuenta que tendría que comenzar un nuevo trabajo y hacer una mudanza a mi nueva casa (para aquellos que no lo sepan me iba a vivir con una familia y cuidar a sus retoños). Y ahora es cuando comienza la acción porque, mira tú por dónde, la señora que me había dado el empleo y por la cual había dejado mi trabajo en Mc Donals y buscado un remplazo para mi habitación había decidido que ya no necesitaba una niñera. El estado que mejor define mi reacción en ese momento es EMBOLIA CEREBRAL. Acto seguido, bueno mejor dicho, después de fumarme tres pitillos a la velocidad de la luz llamé a la susodicha para pedir alguna explicación y ella se fue por la tangente poniéndome en contacto con otra familia. Cuando conseguí salir de mi ensimismamiento me puse manos a la obra y comencé a mandar e-mails a posibles trabajos que se habían puesto anteriormente en contacto conmigo y que tenía en la recámara. Ocho horas después de pisar Londres me había gestionado dos entrevista para el día siguiente, pero el estado de embolia todavía coleteaba…ese creo que me ha durado hasta hoy.

El miércoles, después de pasar la primera noche de esta segunda etapa en Londres, me desperté más atontada que nunca, me vestí como una señorita y me personé en la entrevista de trabajo que abriría la puerta del que desde mañana será mi trabajo. 2º MITO ROTO: segundas partes nunca fueron buenas, segundo aterrizaje en Londres bastante forzoso, pero con moraleja; “todo tiene solución menos la muerte”.

No puedo informaros de mucho más acerca del nuevo trabajo porque no empiezo hasta mañana, sólo puedo deciros que cuidare de dos criaturas (de 4 y 15 meses), viviré en Hammersmith y trabajaré para una familia india muy elegante.

Dicen que lo que no te mata de hace más fuerte, así que si en un tiempo no soy una superwomen empezaros a preocupar por mi…

No hay comentarios:

Publicar un comentario