Queridos, queridas; hoy es el día que la segunda entrada de éste, mi blog, ve la luz.
Precisamente hoy, 16 de febrero, cumplo tres meses en Inglaterra, el país en el que todo funciona al revés... Quedaría muy bonito comenzar por aquello de “parece que fue ayer…”, pero lo cierto es que la noción del tiempo también funciona al revés en este lugar y las semanas vuelan pero se ven lejanas en el tiempo, asique imaginaros los meses.
Soy consciente de que sería mucho más bonito, a la par que ameno, informar más de vez en cuando de las anécdotas londinenses, pero no nos vamos a engañar, si algo me dejó marcada de mi paso por Sur América fue el `ritmo tropical´, el cual me niego a abandonar esté dónde esté. Desde la última vez que di señales de vida no han pasado muchas cosas memorables por mi vida, pero sí que puedo poneros al corriente de algún que otro cambio.
En primer lugar, me he mudado de casa, bueno digamos que ahora duermo en otro lugar porque la mayor parte del tiempo sigo habitando mi antiguo hogar. La verdad que esto no entraba dentro de mis planes a corto plazo, pero como ya os he dicho, en esta ciudad es mejor no hacer ese tipo de planes.
La búsqueda de una nueva casa fue una consecuencia directa del trabajo en el imperio de la hamburguesa, del que os comentaré algo más adelante… Ahora, para ahorrarme unos durillos, comparto habitación con una chica francesa de nacionalidad, musulmana de espíritu. Este último detalle lo conocí ayer cuando la vi colocar mantas en el suelo e inocente de mi le pregunté -¿Vas a hacer yoga? A lo cual me respondió algo en inglés que no entendí, pero que dos minutos después, cuando la vi ponerse una túnica y arrodillarse mirando a la Meca comprendí a la perfección. Dicho sea de paso que aproveché la ocasión para informarme del “maravilloso” mundo del Ramadán y la verdad es que sigo sin entender cómo pueden sobrevivir cuando tan señalada fecha cae en verano; porque no beber agua hasta que se ponga el sol, dirán lo que quieran pero, sano no es. Lo dicho, que estoy contenta con mi nueva casa, me gusta, pero la gente va a su rollo y no hay mucha comunicación, y como a mí me gusta poquito hablar… Pues estoy que me subo por las paredes the whole day.
En cuanto al tema trabajo tengo poco que aportar porque me ha dado más disgustos que alegrías. Aunque hoy no es buen día para decir eso porque como diría mi amiga y housemate Eva “hoy es San Bruno, el día que cobra uno”. La cosa es que en las dos últimas semanas sólo me habían dado 5 o 6 horas de trabajo (en toda la semana) y si tenemos en cuenta que aquí se cobra por horas, dicho mal y pronto “no me da ni pa´ pipas”. Así que el domingo pasado en un calentón me personé en Mcdonals y le dije al jefe que necesitaba trabajar más, y la verdad es que por el momento me ha dado resultado porque esta semana he ido dos días más de los previstos. Aún así, la cosa está dificil porque para sobrevivir aquí necesitaría trabajar cerca de 30 horas semanales y por el momento estoy en la mitad. Menos mal que para olvidarme de estos 'caraduras' de vez en cuando alguien decide venir a Londres y hacemos una de “cervezas mañaneras que se van de las manos y al final lo que se te empieza a ir es la cabeza”. Esta semana ha inaugurado esta magnífica sección Amparo (la de Valencia) y la que viene contamos con la participación estelar de David (el de Jorge) y Sonia (la de la Edu), asique tampoco me voy a quejar.
Sin más dilaciones y dejando las cosas en el aire me despido hasta el próximo rato que, tal y cómo va la cosa, no creo que sea excesivamente pronto.
Por cierto, lo de que alguien escriba un blog y el resto lo lea en sus ratos libres es genial, pero lo del feedback también se agradece. Ahí queda eso!!
A cuidarse mis queridos guriseeeeeeeeeees.
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