martes, 24 de enero de 2012

Adiós puntualidad inglesa

Dos meses y unos días después de pisar por primera vez Londres, hoy, al fin, he reunido todos los requisitos que me autoexigía para poner en marcha este blog. No quería comenzar a relatar mis idas y venidas sin antes encontrar una casa donde poder asentarme (cosa que conseguí al décimo día de mi llegada), pero tampoco quería gastar mi tiempo antes de dar con un trabajo que me permitiera sobrevivir aquí; y ahora, de una vez por todas puedo decir que tengo casi completo el "pack londinense": casa-trabajo, solamente me falta SOBREVIVIR. Lo cierto es que no sé por dónde empezar porque después de tanto tiempo sin dar señales de vida me resulta complicado condensar 70 días en tan sólo unos pocos párrafos (aparte de que la distancia en el tiempo quita importancia a los detalles, así que las expectativas para esta primera entrada no pintan del todo bien...).


La idea de hacer la maleta con lo básico y plantarse en un país en el que no se habla tu idioma es fantástica y arriesgada, pero bajo ningún concepto original. La razón es muy clara y evidente, y es que precisamente en Londres hay cientos o miles o millones de personas de todo el mundo haciendo lo mismo que yo, y para que engañarnos, españoles en su inmensa mayoría. Prácticamente todos y cada uno de estos angelitos (entre los que me incluyo) vienen con un título universitario debajo del brazo, pero con "ni papa" de inglés y por tanto, en estos casos, dicho título puede servir para adornar salones, habitaciones o si su textura y consistencia lo permite hacer boquillas para darle salida a los obsequios que algunos amigos y familiares nos traen con todo su amor desde España (cada uno que lo pille por donde buenamente pueda). Mi caso concreto es de "traca": cinco años estudiando periodismo para plantarme en la capital británica con un inglés más que apretado, y atravesar todos los días los estudios de la BBC para coger el metro e ir a trabajar a Mcdonals. Vamos, que si alguien cree que puede rebosar algún colmo más que me lo haga saber.


Lo cierto es que a pesar de todo me siento hasta afortunada porque he encontrado un trabajo que, mal o bien, me permite ir ganando un poquito de dinero que asegure mi estancia aquí. Por cierto, hay un mito muy extendido por España de que prácticamente según pisas Londres encuentras trabajo, pero sería bueno saber apriori que esto depende del factor suerte. A mi me ha costado dos meses, pero conozco casos cercanos que en apenas una semana estaban firmando el contrato... así que para todos aquellos que, al igual que yo, no tengan suerte ni amañando el sorteo lo mejor será que se vengan con ahorros porque la superviviencia en esta ciudad se sale de todo presupuesto. Lo que todo hijo de vecino paga por un mes de alquiler en una ciudad como Salamanca aquí te da para la primera semana, y del transporte ni hablamos... Los 30 euros semanales para la dichosa oyster no te los quita nadie, pero eso sí queridos, sin transporte no haces "nothing".


Tampoco penséis que esto es un campo de minas, nada que ver, porque en el fondo le coges el gusto y lo que te preocupa es tenerte que volver. De hecho, cuando vuelva quiero regresar al estilo "guiri": disfrutar de mis vacaciones al sol, como los lagartos, y bebiendo alcohol como si no hubiese mañana... por el momento no me queda otra que cerrar el ordenador, planchar mi uniforme y esperar a ver qué me depara esta ciudad que será lo que vosotros queráis pero nadie me puede discutir que es una caja de sorpresas para principiantes!!

Good Night!

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